Música, universo en expansión

La música es el denominador común a la hora componer, tocar, dar clases, investigar y hasta escribir en general. Música, entendida para mi, como un universo en permanente expansión.

sábado, 27 de febrero de 2010

Pensar y hacer

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Hace un año me autoimpuse ejercitar el músculo de la escritura reflexiva sobre lo musical en un sentido amplio con la mayor frecuencia posible. Este verano que termina se me hizo cuesta arriba porque en enero estuve atareado y en febrero, de vacaciones totales, con un viaje que me debía hace mucho, conocer la Quebrada de Humahuaca, en tiempos de carnaval.
Antes de marzo me suele atacar el virus de los "pudores y otros recatos": para qué escribir, quién soy yo para decir algo, etc. Pero encontré el modo de sortearlo, tengo unos cuantos borradores que en estos días pasaran al estadio de publicación, con la esperanza de seguir ampliando las voces para discutir sobre lo que nos apasiona.
Chan, Chan!

martes, 19 de enero de 2010

El arte de titular obras

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Ponerle nombre a una obra nunca me pareció una cuestión menor. Incluso en la música más abstracta el título informa y pone en situación sobre la obra, o sobre la idea de obra de su autor, o sobre su autor mismo y hasta sobre una época y lugar particular.
El próximo 28 de enero, con mi grupo Buenos Aires Sonora y la Compañia de danza Estudio Contemporáneo de Diana Theocharidis, fuimos invitados a realizar una performance para la inauguración del Pabellón del Bicentenario Argentino, emplazado por la ciudad de Buenos Aires en Palermo.
En la historia de Buenos Aires Sonora, ponerle un título a una obra fue siempre una cuestión problemática. En retrospectiva, noto que privilegiamos la información lisa y llana de lo que estábamos por hacer, ya que se trataba de situaciones inéditas en nuestro medio. (A la distancia, haber titulado "El puente suena" a la performance de diciembre de 2004 en la que hicimos música con el puente de Calatrava en Puerto Madero resulta poco poético, pero en aquél momento lo sentíamos como necesario. ¡Estábamos sacándole sonidos a la estructura de un puente!).
En el caso de nuestro inminente estreno, la elección del título también puso en primer plano la discusión sobre el sentido político inevitable que dispara la idea del bicentenario.
Finalmente, producto de un debate entre todos los integrantes e invitados acordamos bautizar a la performance "Oí(r) el ruido".
Para arribar al título hubo un intercambio por e-mail intenso, a lo largo de varios días, sobre los sentidos que disparaban cada una de las propuestas.
El debate nos pareció interesanto como para subirlo al blog de Buenos Aires Sonora.
Destacados, lúcidos y decisivos fueron los aportes, desde Nueva York, de Ernesto Semán, autor del Guión de "Mayo Los sonidos de la plaza" y de un proyecto a futuro llamado por ahora "Casa Tomada".
Link: blog del grupo Buenos Aires Sonora

lunes, 18 de enero de 2010

Sobre la nota en ADN de Gianera y los compositores argentinos (1)

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La nota de Pablo Gianera en ADN tiene muchos méritos, entre otros, haber condensado unos cuantos temas para reflexionar y discutir. Mérito que se puede apreciar en las preguntas que me mandó para participar del debate.
Lógicamente, de lo que escribí Pablo hizo un (muy buen) resumen. Pero ya que el blog lo permite, pego aquí abajo mis respuestas completas:
–¿Qué restricciones y qué libertades contiene, en tu caso, el acto de componer hoy en Argentina?
Las restricciones son económicas. Estas hacen que yo me dedique menos tiempo del que me gustaría a componer. Y que los instrumentistas, con los que he trabajado con enorme placer y de los que aprendí muchísimo, tengan menos tiempo del que les gustaría para dedicarse a estudiar y tocar nuevas músicas. De este modo, el desarrollo artístico se hace más lento y complejo.
Como contrapartida, poder vivir en Buenos Aires -ciudad en la que nací y amo profundamente sin que me importe saber por qué-, significa para mí la más absoluta libertad para imaginar lo posible y lo imposible. Y, debo decir que, a lo largo de esta década que termina, varios de esos sueños, se pudieron hacer realidad aquí.
–¿Hasta qué edad se es un compositor joven en Argentina?
Ligeti explicó en algún lado que el tiempo que lleva madurar como compositor es mayor ahora que en los tiempos de Mozart. La razón es que Mozart componía dentro de un universo de posibilidades menor, con límites claros, como los de la tonalidad. Dicho esto, me parece que se exagera con el límite. Creo que joven compositor aplica hasta los veintipico, hasta que se completa la formación musical. Lo que ocurre, me parece es que una trayectoria artística en nuestro país tarda demasiado en ser “descubierta” por los medios. Lo joven en ese caso es el descubrimiento, no la edad del compositor.
¿Qué importancia tuvieron las músicas populares y qué juicio tenés de su influencia en otros compositores de tu generación, y aun más jóvenes?
Toda compositor nacido a partir de 1950 aproximadamente pasó su adolescencia atravesado por la cultura musical popular en un sentido amplio, salvo casos muy particulares. Sin embargo, hasta bien entrados los años 80, la influencia de las músicas populares era objeto de sospecha en la formación de los compositores “contemporáneos”. Persistía, creo, cierta idea modernista adorniana en los maestros y el rechazo en los alumnos por reincidir en alguna estética nacionalista, asociada, con razón en nuestro país, a tendencias conservadoras. Hasta que muchos empezamos a mirar con atención nuestras discotecas: ahí convivían Ligeti con Salgán, Emerson Lake & Palmer y Webern. Lo que pasó fue un sinceramiento al respecto, que no necesariamente implica que lo popular emerja como cita en la música de un compositor determinado. En mi caso, se trató de reunir lo que estaba haciendo en forma escindida: mientras estudiaba composición “culta”, tenía un trío de música popular instrumental con el que terminé tocando y escribiendo tango. Hasta que un día, el marimbista Angel Frette me lanzó el desafío de escribir algo para él, pero porque había escuchado a mi Trío.

–¿Puede hablarse todavía (pudo hablarse alguna vez) de una música argentina?
Claro que se puede. Estamos en un país joven, pero me parece que el siglo XX ya nos permite contar con una historia propia con la que dialogar y confrontar. El recorrido de la música argentina que me interesa se inicia con la polémica Nacionalismo versus Universalismo (Ginastera y Paz) y su posterior resolución en el Di Tella, que se constituyó además como espacio mítico de la vanguardia musical. Luego está la trilogía más influyente de los compositores herederos del Di Tella, que son los que se quedaron a hacer su obra aquí: Gandini, Kroepfl, Etkin. Contra ese fondo, aparecen cada vez más fuerte en diálogo y confrontación los compositores argentinos que se fueron al exterior (la generación diaspórica de la que hablan Pablo Ortiz y Pablo Fessel) y entre ellos, el que para mí deberíamos pensar como nuestro Borges musical: Mauricio Kagel.
La de la música argentina es una historia que tiene una problemática común a las demás artes de nuestro país (por ejemplo: el de cómo crear desde las orillas de Occidente, parafraseando a Sarlo), pero también tiene sus particularidades. Entre otras, lo particularmente potente que ha sido el paradigma de la música absoluta en nuestra música de vanguardia y aquel comentario del musicólogo Omar Corrado de 1997, sobre los “pudores y recatos” de nuesta producción musical. Estas dos últimas condiciones, para mi, han sido superadas en esta década. En el caso de la música autónoma, la superación se da por ampliación del horizonte: compositores que exploran lo que se llama “arte sonoro”, y el cruce concreto con músicas populares dan cuenta de ello.
La superación de los pudores y recatos es un poco más tímida, paradójicamente. Pero que tiene en Oscar Edelstein un referente para mí, en la idea de no tenerles miedo a la desmesura y el error. Edelstein posibilitó que muchos nos tiremos a la pileta e imaginar obras como “Mayo, los Sonidos de La Plaza”.
Todo lo que menciono ha producido ya una sedimentación que influye en el modo en que se hace música aquí, y que es diferente a otros lugares.
–¿Notás algún rasgo compartido entre tus contemporáneos?
No se si se puede generalizar al respecto. En lo personal, me parece que no es casual que haya terminado dentro del proyecto de música de la UNQ: allí comparto ideas y convicciones con colegas compositores, docentes y también con egresados y alumnos de la Licenciatura en composición con medios electroacústicos. Otra cosa que noto como interés común con otros compositores, aunque no tengamos estéticas musicales similares es haber salido de la institución arte, hacia espacios no convencionales, como la intervención sonora de espacios públicos y el arte sonoro. Aquí surgen nombres como los de Gabriel Paiuk o Miguel Galperín, por ejemplo.

sábado, 16 de enero de 2010

¡Qué fenómeno!

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El verano es un buen momento para introducir debates en los grandes medios. Pablo Gianera propuso como tema la música contemporánea argentina y pasó a tema de tapa en la edición de hoy de ADN, suplemento de cultura de La Nacion.
Más allá del título (que, para los que no conocen los medios gráficos, casi nunca son puestos por los redactores de los artículos), me parece que viene perfecto para empezar a reflexionar y discutir unas cuantas cosas sobre nuestro medio.
El Link al artículo directo de ADN

Para el cuerpo central del artículo Gianera contactó a unos cuantos compositores argentinos, tanto los que viven aquí como en el exterior. También hay una columna de Pablo Fessel y una entrevista al crítico del New Yorker, Alex Ross.

Me pongo a leer y luego posteo comentarios.

sábado, 26 de diciembre de 2009

Balance bloggero musical 3/3 El tamaño de la cancha

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Paso datos estadísticos duros a partir del google.analytics sobre este blog. Por lo que me contó Diego Fischerman, el número global de ingresos en mi temporada alta, parece ser consistente con los de su sitio. Sociólogos o curiosos que quieran los datos concretos, me mandan un mail y se los envío como pdf.

El sitio tuvo 6939 visitas. Un promedio de casi 700 por mes.

El máximo mensual fue junio con 968 visitas. El más bajo fue cuando empecé en marzo con 336. Los 5 post más leídos se asociaron mayormente a estrenos o conciertos concretos (en este sentido, la función del espacio de la crítica o el comentario musical demuestra su vigencia. En todo caso a mi me gustaría discutir los modos de esta crítica. Me parece que pudimos avanzar en una discusión más desde dentro de la música, que en el perfil más tradicional de divulgación, propio de los diarios).

  1. "Un comentario sobre "El matadero. Un comentario". Por Abel Gilbert: 315
  2. "El regreso del ENS y Oscar Edelstein". 179
  3. "Música contemporánea y efecto cine argentino" (sobre el concierto inaugural del Ciclo de Música contemporánea del San Martín): 175
  4. CEAMC reloaded. Texto de Gabriel Paiuk, sobre el proyecto que está proponiendo en el CEAMC166
  5. "Detalles (Análisis musical breve). La melodía desnuda, Chopin" 159


Balance bloggero musical 2/3 Estadísticas

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Sin cobrar un peso por hacer este blog, escribí 79 entradas durante 2009. Pero empezando en marzo, con el siguiente desglose:
▼ 2009 (79)Mirando los temas, lo que va a mi favor es que no me dediqué tanto a subir gacetillas con información de conciertos, sino a proponer ideas para la discusión. Por eso también tuve invitados para la escritura, como Abel Gilbert, Hernan Vives y Gabriel Paiuk.
Lo de las gacetillas es porque me parece que la difusión online de la música contemporánea está funcionando más que bien: entre las cadenas de mails y sitios como aulaectroacústica.blogspot.com, más los diarios tradicionales, la información llega.
Sobre los temas en sí, las etiquetas, que empecé a poner de a poco dan una cierta muestra del repertorio propuesto:

Etiquetas

Balance bloggero musical 1/3

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A simple vista se ve que aflojé con el ritmo de escritura en el blog. El segundo cuatrimestre suele ser mucho más demandante para todos que el primero. Por eso hay mas estrenos, más conciertos, más actividad docente. etc.
Ahora que paró el frenesí, veo si me saco la modorra y retomo la escritura.
Por lo pronto, diría que no estuvo nada mal esta primer temporada bloggera. Aun cuando no escribí acá, al menos me la pasé comentando en los sitios de Gianera, Fischerman y Gutiérrez Walker. Cuando empezamos en marzo eran todo monólogos, ahora en estos sitios de a poco hay comments, que son los que hacen a la esencia de un blog. Para mi son espacios de reflexión compartidos, sin la carga institucional de los diarios o las revistas o las academias.
Lo que sigue faltando, en este sentido son más blogs. Es cierto que yo aprendí a escribir porque trabajé 12 años como periodista (los blogs antes mencionados son de personas que provienen del campo del periodismo y la crítica musical). Pero escribir sobre música es parte de la vida musical y es algo muy necesario en estos países como el nuestro.
Miguel Galperín y Adalberto Vidal tienen en estado embrionario su sitio puntocultura.org, y faltan instrumentistas que se larguen a debatir, si no es es en sus propios sitios, en los espacios que van surgiendo.
Obviamente, primero está la música. En eso ando yo también.
De todos modos, mirando el post que escribí sobre el blog de Gianera, es claro que la cosa se puso en marcha.

sábado, 21 de noviembre de 2009

De componer con el sonido a componer con el oído

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Está claro que la notación musical ayudó a imaginar mundos sonoros insospechado. Del mismo modo, la tecnología permite crear mundos inauditos. Mundos de los que se extae una pequeñísima parte cuando la intuición musical reconoce en ellos algo interesante para ser apropiado, re-humanizado digamos. Algo así dice que hace Horacio Vaggione.
La tecnología en el siglo XX permitió hacer una exploración intensiva de lo sonoro, del sonido, del objeto sonoro. Con tanta experiencia acumulada,no viene mal ponerse a pensar en la escucha.
Dos frase al respecto que ayudan a explicar de lo que hablo (cito de memoria)
Helmut Lachenmann: "No hay nuevos sonidos, sino una nueva escucha"
Peter Ablinger: "no me interesa tanto componer desde el sonido, sino desde la escucha".

jueves, 12 de noviembre de 2009

Adentro/Afuera----- Afuera/Adentro

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Hace un año, realizamos una intervención sonora en la Biblioteca Nacional que se llamó "Adentro/Afuera: voces encontradas y paisaje sonoro urbano".
Las voces, provienen de entre los miles de discos que hay,todavía sin catalogar en la Biblioteca. El paisaje, era el que se colaba por las ventanas de la Sala Juan L. Ortiz.
Pasado mañana volvemos con la obra, pero esta vez, se invierte la carga: presentamos el montaje que se termina de mezclar en vivo, en la explanada.
El montaje tiene una duración aproximada de 35 minutos y se presenta en el marco de la Noche de los museos.

Adentro / Afuera

Afuera / Adentro

Voces encontradas y paisaje sonoro urbano


Sábado 29 de junio de 2008, 18 horas

Sábado 15 de noviembre de 2008, 19 horas

Sábado 14 de noviembre de 2009, a las 21.30.

Salón Juan L. Ortiz

Explanada

Biblioteca Nacional

(Agüero 2502, CABA)

Entrada libre y gratuita


La Biblioteca Nacional está concluyendo el inventario de sus más de trescientas mil partituras. Miles de discos de pasta, casetes, magazines y discos compactos esperan aún ser clasificados. Allí, emulando el modo en el que opera la memoria, se conservan confusa y fragmentariamente voces que nos construyen como presente.

El proyecto Adentro / Afuera se vale de esta situación para realizar un montaje en el que dialogan voces encontradas en la audioteca y el paisaje sonoro que rodea al edificio que las contiene.

Producto de la intervención, inmodesta pero efímera, tiempos y espacios disímiles se libran de su condición azarosa y se conectan, construyendo un momento sonoro que es retazo de memoria del presente.

Adentro / Afuera se realiza con el apoyo del Programa de investigación y desarrollo "Teatro Acústico", UNQ.

Ver comentario al estreno

Adentro / Afuera fue comisionado por Miguel Galperín para el ciclo

Topofonías: sonido y aledaños (año 2008)

viernes, 6 de noviembre de 2009

Musica contemporánea y efecto "cine argentino"

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La inauguración del Ciclo de Música contemporánea del San Martín reavivó la discusión sobre cuál es el verdadero estado de las cosas en nuestro campo.
Los medios masivos elogiaron sin reservas el concierto inaugural del ciclo, con la Orquesta Sinfónica Nacional tocando músicas que, no por importantísimas, tenemos que recordar que ya no son contemporáneas. Atmósferas está a dos años de cumplir medio siglo y la Sinfonia de Berio, 41.
Se trata de dos obras que muchos de los que estuvimos ahí escuchamos y analizamos con fruición y detalle.... grabación de por medio.
La sala Martín Coronado está pensada para teatro de prosa. Esto significa un tiempo de reverberación corto, poco apto para la música. Si a eso sumamos que en el escenario había cortinas (material de un alto coeficiente de absorción), en vez de una campana acústica, no sorprende que a todos la música nos haya llegado asordinada, anestesiada. La célebra caída ligetiana hacia el cluster de contrabajos no pudo sonar más tibia y decepcionante. Probablemente los contrabajistas se podrían haber jugado más, "romper" sus instrumentos.
Pero esto lleva a otro tema: los integrantes de las orquestas argentinas son altamente refractarios a la música del siglo XX y contemporánea en general.
¿Qué hacer? A mi me parece que los que escriben sobre música en los diarios se encuentran ante la siguiente duda: apoyar el esfuerzo, la patriada digamos, o cuestionar lo que falta, más allá de la buena voluntad. El peligro es el que les pase como a la crítica del flojo cine argentino de los 80-90, porque la distancia entre las ganas y la realidad son evidentes. A la crítica cinematográfica la cosa se les hizo más fácil cuando pudo salir a defender y valorar el cine de Martel, Alonso y el NCA: por más que los reaccionarios chillen, ahí hay obra buena.
En el campo musical contemporáneo es un momento, para variar, de resistencia. Monjeau en medio del suplemento de Espectáculos de Clarín es un enclave casi inexplicable. Me parece que le dan lugar porque en la redacción lo quieren y lo respetan pero no les importa mucho sobre lo que hable. También, me parece, Federico le está perdiendo el pulso a lo que está pasando. Hay mucha música sonando en la ciudad de la que no está dando cuenta. Hay un magma del que está emergiendo mucho, bueno y diverso, pero que no se le hace visible a los medios. (este es otro tema para discutir en otros posts).
Luego, está el laburo de Alejo Pérez. Ahí sí creo que tenemos que poner muchas fichas. Me parece que la nueva música (la que sea) necesita de la complicidad y el compromiso de los que la tocan. Para eso hay que lograr transmitir el entusiasmo y la pasión que a uno lo mueve a componer, a los que tocan.
La situación ideal es la de contar con un grupo de músicos comprometidos con la música que se toca y con posibilidades materiales de tocarla al mejor nivel. Las orquestas son en este sentido un hueso duro, muy duro de roer: hay que lograr revertir la estadística y que la mayoría toque interesada, o por lo menos, con orgullo de cuerpo.
Eso se logra con buenas obras y con buenos directores. Por su idea, imagino que la Sinfonía pudo haber permitido conectar a más integrantes de la sinfónica con la obra. Pero la clave es tener delante del podio a un muy buen director. La sinfónica, cuando tiene directores buenos, responde, incluso, más allá de qué repertorio se trata. En este sentido Alejo, formado en composición en la UCA (llegó a estrenar una ópera en el CETC) y de vuelta de su experiencia europea con Peter Eotvos puede lograr ese cambio.
En el caso de los grupos de cámara que si están compenetrados con la nueva música el problema que hay es otro: no cuentan con el tiempo suficiente para dedicarle a la actividad de sus grupos.
No hay mucho misterio en esto, se llama "dedicación exclusiva". Gente con ganas de dedicarse en exclusiva a esto hay. El tema, como siempre, es quién pone la plata.